Una mirada comparativa a la exitosa finalización del proceso de paz con las Farc en La Habana, en relación con los diálogos fallidos durante el gobierno Pastrana, así como la desmovilización de los paramilitares en tiempos de Álvaro Uribe, es la reflexión que hace el profesor emérito de Utadeo, Salomón Kalmanovitz, en su más reciente columna de opinión publicada en El Espectador, bajo el título de “Los dividendos de la paz”.
Para Kalmanovitz, mientras la negociación en tiempos de Pastrana carecía de una visión elemental de lo que se negociaba, en los acuerdos de Uribe no hubo justicia para enfrentar los crímenes cometidos contra la población civil por parte de las Autodefensas Unidas de Colombia.
En su columna además refuta la tesis del exministro Alberto Carrasquilla, quien recientemente planteó que este dividendo se ha devaluado frente a lo que esperaba la administración Santos seis años atrás, en la medida que se sacrificó en La Habana la agenda económica del país: “Se trata de una lógica retorcida de quien manejara las finanzas durante los gobiernos de Uribe, entre 2003 y 2007, disfrutando de una enorme renta petrolera que no contribuyó a ahorrar ni a aplicar para diversificar la economía; ahora que esa renta se ha esfumado, adscribe responsabilidad por su colapso al haber negociado con la Insurgencia”, puntualiza el autor.
El economista sostiene que los dividendos de la paz beneficiarán a las comunidades afectadas por el conflicto, reduciendo el nivel de violencia en la sociedad, al tiempo que permitirá centrar la atención de la fuerza pública en la erradicación del crimen organizado, fortaleciendo de este modo la confianza inverionista: “Lo cierto es que una sociedad que comienza a despejar su conflicto interno puede concentrarse en construir una economía más diversificada y sobre todo más justa, dotada de una mayor libertad política para las comunidades, por tanto tiempo despojadas de representación y acceso a la tierra”, finaliza el profesor.







