Los trabajadores informales, ante la inestabilidad de su condición laboral, cuentan con algunos beneficios y protecciones concedidas por el Estado, como el acceso a la salud. No obstante, estas ventajas podrían ser perjudiciales al momento de combatir la informalidad misma, pues cada vez crece la idea de que ser formal no paga.
En la sexta entrega de la serie ‘Diez retos económicos para el futuro’, El Tiempo consultó a Jaime Tenjo, director del Departamento de Economía, Comercio Internacional y Política Social de Utadeo, respecto al uso de los impuestos como una estrategia para atacar la informalidad.
El director considera que es importante controlar la evasión de las contribuciones, pues “en el largo plazo tendrá beneficios importantes para los mismos evasores, como acceso a pensiones. Otra tarea es revisar la institucionalidad de la seguridad social y remover los incentivos perversos que hacen que las personas puedan aprovecharse indebidamente de beneficios”, aseguró para el medio.
Según Tenjo, la generación de empleos productivos es fundamental para combatir la informalidad, bajo un modelo de desarrollo basado en las exportaciones y la utilización de mano de obra calificada.







